Grupo de investigación de Crítica Arquitectónica ARKRIT / dpa / etsam / upm

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Sobre ARKRIT

El Grupo de Investigación ARKRIT se dedica al desarrollo de la crítica arquitectónica entendida como fundamento metodológico del proyecto. El ejercicio crítico constituye el principal gestor de la acción proyectual hasta el punto de que puede llegar a identificarse crítica con proyecto.
Si se considera que el objeto de la crítica no es el juicio de valor sino el estudio de las condiciones propias de cada obra, en relación a otras obras de arquitectura, en relación a otros campos del conocimiento y en relación a otras posibles teorías alternativas, podemos obtener de ella una imagen final flexible y abierta que permita tanto su comprensión veraz como la apertura a nuevos caminos en el curso de la arquitectura.
El Grupo de Investigación ARKRIT se constituyó en 2008 bajo la dirección del catedrático de Proyectos Arquitectónicos D. Antonio Miranda Regojo-Borges y, además de proyectos de investigación, entre las actividades del grupo se encuentra la dirección de tesis doctorales, así como una participación activa en el máster de Proyectos Arquitectónicos Avanzados (MPAA) desde el Laboratorio y el Taller de Crítica y coordinando numerosos Trabajos Fin de Máster.

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ARKRIT - GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE CRÍTICA ARQUITECTÓNICA

Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid
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Madrid - España

E-mail: arkrit@arkrit.es

PORTADA 1

11 febrero, 2016

Etiquetado en Mirada, Paisaje, Proyectar la ciudad,

La mirada

Carlos Sánchez-Casas

Nota al título: Todos los términos entrecomillados son conceptos definidos  en Carlos Sánchez-Casas. Sociedad, Sistema y Hábitat  Libros de la Catarata Madrid 2009 y en el artículo “El ámbito espacial y su real”, publicado en esta misma revista.

La mirada frente a la ojeada o el vistazo1 es la capacidad cultural de pasar de la presentación a la inclusión; la capacidad de construir una realidad que incluya las conquistas culturales pasadas y presentes o, en otras palabras, la capacidad de detectar qué aspectos o elementos de un múltiple inconsistente y con que trascendental puede ser contado-por-uno en una totalización, cualquiera que sea el nivel en el que se sitúe.

Todos los instrumentos conceptuales elaborados para analizar la imagen urbana tratan de identificar los elementos que rompen o permiten romper la homogeneidad de la multiplicidad inconsistente con el objetivo de entender los mecanismos de la pertenencia para, por un lado, prever la totalización espontánea en los niveles de “lo vivido” y “lo cotidiano” y, por otro, detectar los elementos que inducen determinadas totalizaciones consideradas óptimas por el diseñador. En este sentido, la proyectación es una acción indirecta sobre el conjunto social a través del medio físico, que busca provocar un uso determinado y, en el límite, una determinada habitación.

Diseñar es una actividad situada en el nivel de “lo concebido” cuyo objetivo es construir “totalidades de elaboración” mediante la cuenta-por-uno de una estructura a su vez contada-por-uno. El diseño es una totalización por inclusión que debe ser actualizada en el uso y, generalmente, en un nivel distinta a aquel en que fue construida (“lo concebido”). El cultivo de la mirada eleva la riqueza de la aprehensión en cualquier nivel pero fundamentalmente, en los últimos niveles de “lo vivido” y “lo cotidiano”, ampliando la capacidad de saltar de la pertenencia a la inclusión. Precisamente esta disyunción entre elaboración y actualización en el uso justifica el análisis del tejido y de la estructura urbanos como parte de la acción social de construcción de la ciudad.

Robert Doisneau

Robert Doisneau. Fragmento de ‘Charles Pêtre, Oculist (Professeur Charles Pêtre, Oculariste)’, 1944.

Debe tenerse en cuenta a este respecto, que la totalización no se produce mecánicamente a partir de la morfología sino que en ella intervienen otros muchos aspectos y circunstancias: la ubicación del individuo en el medio institucional y, en consecuencia, en la “sociedad” y en el “sistema”, el tipo de habitación, su nivel de realización social, el objetivo de la actividad de uso…etc.

El análisis paisajístico del tejido urbano pretende detectar qué elementos pueden constituir las singularidades de la cuenta-por-uno que posibilitan la elaboración, incluso inconsciente, de la estructura y su trascendental y permiten construir como unidades los diferentes ámbitos espaciales, aislando o recortando en las multiplicidades inconsistentes que constituyen “lo real” en los diferentes niveles de percepción, sin olvidar que el interés paisajístico no deriva de la multiplicidad inconsistente o de “lo real” presentado, sino de la realidad representada y que su fragilidad es la capa más próxima a “lo real”.

Cualquier itinerario (recorrido por el tejido urbano) puede tener como finalidad el propio recorrer, constituir la manera de anular la distancia que separa un punto de origen y un punto de destino o, incluso, constituir en sí mismo un foco de atracción (por ejemplo: una calle comercial, una calle peatonal con juegos de niños…etc.) La mínima distancia, que juega un papel importante en la identificación del itinerario, cuando el objetivo predominante del desplazamiento es anularla, no tiene un significado único puesto que puede ser: geográfica, temporal, psicológica…etc. y en su aprehensión como tal mínima distancia pueden influir factores como la seguridad, el atractivo/comodidad, la orientación, el espectáculo del otro…etc.

La finalidad de los recorridos en los que se usa la ciudad influye en el tipo y amplitud de su totalización, en el número de elementos de la realidad construida que pertenecen y en aquellos que se incluyen (los planos diseñados por los usuarios son una muestra de ello).

La totalización, desde la pertenencia a la inclusión, pasa por sucesivos grados de enriquecimiento:

  • Contar-por-uno los elementos (construirlos como partes)
  • Detectar las relaciones entre ellos.
  • Identificar su papel en la totalidad resultante (contar-por-uno la estructura).

Incluso la propia cuenta-por-uno tiene distinta profundidad según el nivel en el que se desarrolla la actividad y según la educación de la mirada: desde un nivel inferior, en el que apenas se separan entre sí los elementos del múltiple soporte, hasta las totalizaciones de elaboración o de “integración”2 en las que se alcanza la máxima inclusión.

El análisis ambiental detecta la singularidad mediante:

  • La morfología, volumetría, tipología… del marco construido.
  • La pavimentación y el tratamiento diferencial del suelo.
  • La morfología del espacio, en cuanto marco y el papel y el grado de implicación del fondo en la totalización.
  • Las actividades localizadas en la edificación.
  • El uso del espacio público (y en qué medida puede ser deducido o contrastado con las actividades localizadas).
  • Significado y simbolismo, Historia y tradición.
  • Potencialidad / densidad de usos informales.

Todos estos análisis se realizan en una extensión del medio físico derivada de una delimitación intuitiva inicial o, en caso de ser posible, de la predefinición efectuada por diferentes grupos de habitantes de la ciudad extraída del trabajo de campo (observación directa, entrevistas, encuestas, mapas cognitivos…). Una vez delimitado el ámbito se procede a:

  • Describir sus elementos en tanto que partes (pertenencia)
  • Inducir el trascendental que explica la estructura soporte de la totalización del ámbito (relaciones de diferenciación/jerarquía, de homogeneidad/unificación, relaciones de integración-ritmos-…).

Toda la información anterior permitirá dar el salto a la inclusión, que exige la identificación de subconjuntos, no solo volumétricos sino estéticos, compositivos, de uso…etc. y el conocimiento de su función en la estructura. Esta cuenta-por-uno de la estructura permitirá completar la descripción de las diferentes formas del ámbito espacial (geométrica, urbanística, económica…)

Los distintos ámbitos deben ser, finalmente, construidos como partes de la ciudad en tanto totalización y, en consecuencia, incluidos en su estructura.

  1. No existe en término equivalente para designar el acto de ver, tal como pudiera ser “la veida”, cabría denominarlo “el visus”, pero he preferido mantener el término más usual aun cuando su significado cotidiano no sea exactamente el que le asigno.
  2. Para los diferentes tipos de totalización ver Sociedad, Sistema y Hábitat. Libros de la Catarata Madrid 2009 págs. 23 y sig.
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