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Sobre ARKRIT

El Grupo de Investigación ARKRIT se dedica al desarrollo de la crítica arquitectónica entendida como fundamento metodológico del proyecto. El ejercicio crítico constituye el principal gestor de la acción proyectual hasta el punto de que puede llegar a identificarse crítica con proyecto.
Si se considera que el objeto de la crítica no es el juicio de valor sino el estudio de las condiciones propias de cada obra, en relación a otras obras de arquitectura, en relación a otros campos del conocimiento y en relación a otras posibles teorías alternativas, podemos obtener de ella una imagen final flexible y abierta que permita tanto su comprensión veraz como la apertura a nuevos caminos en el curso de la arquitectura.
El Grupo de Investigación ARKRIT se constituyó en 2008 bajo la dirección del catedrático de Proyectos Arquitectónicos D. Antonio Miranda Regojo-Borges y, además de proyectos de investigación, entre las actividades del grupo se encuentra la dirección de tesis doctorales, así como una participación activa en el máster de Proyectos Arquitectónicos Avanzados (MPAA) desde el Laboratorio y el Taller de Crítica y coordinando numerosos Trabajos Fin de Máster.

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ARKRIT - GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE CRÍTICA ARQUITECTÓNICA

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Portada

9 junio, 2016

Etiquetado en Bienal Venecia, Carlos Quintans, Iñaqui Carnicero, Pabellón España, Unfinished,

FRIO… Y ALGO SUCIO. Venecia Unfinished.

Marcos Cortes Lerín

‘El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.’ 1

Nunca nos podíamos haber imaginado la situación actual de crisis profesional y financiera, cuando visitamos, hace ya 10 años, la exposición ‘On site: New architecture in Spain’ que el MOMA dedicó a la arquitectura española en los tiempos de bonanza. Pero aquí estamos, una década más tarde, en una situación diametralmente opuesta.

La gran mayoría de los proyectos expuestos desde hace unos días en el Pabellón Español de la Bienal de en Venecia son de una calidad altísima, sin embargo, sigue siendo un debate abierto si las arquitecturas expuestas en Unfinished son respuestas a la crisis (algunas se empezaron a construir en los años previos al inicio de la crisis) o si, por el contrario, ya estaban ahí sólo que no supimos ver aquello que no es infierno por encima de las barrigas de las vacas gordas de la empresa constructora española. Hace 20 años, Lacaton & Vassal lanzaron una bengala al cielo para reclamar, con urgencia,  la no-intervención del arquitecto. Con el encargo de intervenir sobre la Plaza Léon Aucoc en Burdeos (1996), reconocieron un espacio público en pleno rendimiento; un buen espacio público que ya respondía a las necesidades de descanso, sombra, accesibilidad y reunión de los vecinos; sencillamente no había nada que un arquitecto pudiera hacer para mejorar ese espacio; y eso es lo que hicieron: nada. Koolhas diría en 1994 sobre la intervención del arquitecto que “donde no hay nada todo es posible, donde hay arquitectura ninguna otra cosa puede ocurrir”.2

Pabellón españa 1

Más allá del debate sobre las obras expuestas, una de las virtudes de la exposición es la relación entre la muestra y el montaje del pabellón, es decir, la relación entre contenido y continente. Todo comienza en el exterior del pabellón donde un elemento vertical asimétrico y aparentemente sin terminar llama la atención del visitante. Una puerta gira sobre su eje horizontal y se hace marquesina; la apropiación del exterior como preámbulo a la entrada permite proyectar el espacio del pabellón hacia fuera invitando a pasar dentro. Bajo la marquesina entramos a un espacio central donde una serie de cerchas dibujan un recorrido zigzagueante. Los 110cms de distancia entre ellas permiten ver las series fotográficas expuestas pero de forma solitaria impidiendo la aglomeración de gente. Es, en realidad, un espacio de reflexión individual donde los vacíos entre montantes son tan importantes como las fotografías ya que permiten ver las series de forma simultánea produciendo un efecto multiplicador en las reflexiones del visitante. La versatilidad del espacio central es máxima: un sistema de poleas unido a las cerchas permite elevarlas al unísono liberando el espacio que se ofrece a múltiples actividades colectivas dependiendo de la programación o las necesidades puntuales del pabellón a lo largo del tiempo que dure la exposición.

En los espacios laterales nos encontramos elementos cuyas geometrías dominan el espacio en el que se encuentran a la vez que asumen sus proporciones. De esta manera nos encontramos un estructura horizontal en los espacios laterales y estructuras verticales en los espacio de las esquinas. En la sala posterior, una ligera estructura de perfiles de aluminio sirve de soporte para los proyectores.

El montaje explota las posibilidades del material. Las estructuras mantienen la lógica constructiva (ensamblaje, resistencia, modulación…) de los perfiles de aluminio de 70mm ensamblados con remaches. Los marcos de las fotografías y axonometrías, cuidadosamente dibujadas, de los proyectos asumen las distancias entre montantes. Asimismo los perfiles de aluminio se utilizan de manera altamente eficiente y rentable. Se dejan, crudos, fríos, sucios… sin ningún acabado que maquille o esconda lo que realmente son. Son, a la vez, estructura, soporte, módulo, acabado e imagen… honestidad y respeto al material.

La muestra será capaz de adaptarse a cualquier otra sala de exposición una vez acabada la Bienal de Venecia. Es una exposición flexible capaz de asumir nuevas sumas o restas de obras a exponer además de absorber con naturalidad los diferentes condicionantes espaciales de salas de exposiciones a lo largo del tiempo en su etapa itinerante que le auguramos. Este es, quizá, el vínculo más fuerte con las obras expuestas; algo de lo que Einstein ya dejaría constancia en 1905: el tiempo y su relatividad. Dentro de las múltiples lecturas del pabellón, aquí definiremos Unfinished no como inacabado sino como in-concluso, es decir, sin conclusión. Una arquitectura capaz de asumir y absorber otro uso, a otro propietario o incluso a otro arquitecto. Es una arquitectura que asume su posición física (entorno) y temporal (historia) y se presenta como un estrato más en la compleja superposición de tiempos no sólo arquitectónicos sino también sociales, y económicos.

Pabellón españa 2

Después de lo dicho sobre la instalación del pabellón y la arquitectura expuesta, resulta irónico que Iñaqui Carnicero y Carlos Quintans reciban un merecido premio que, como objeto, representa todo lo contrario a lo que el pabellón de España pretende mostrar a través de Unfinished: un objeto concluso de la figura del león de Venecia congelado en el tiempo; un artefacto inmóvil hecho de un metal fundido y vertido en un molde inflexible e inadaptable con un acabado brillante de un oro pulido hasta el reflejo más destellante.

Sin embargo es el tiempo, que mencionábamos con anterioridad, un material aliado que puede seguir jugando a nuestro favor. Con todos los respetos a la organización de la Bienal, pero cuán gratificante sería ver ese mismo León que hoy brilla tanto sufrir los efectos del tiempo. Observar cómo el León se desabrillanta por el contacto con las manos sucias y grasientas del proyectista que, en definitiva, es el denominador común del continente y los contenidos del Pabellón de España para la Bienal de Arquitectura 2016 sin perder de vista la carga social de muchos otros pabellones.

¿Podría el León ensuciarse con los premios otorgados a lo largo de los años pasando de mano en mano?¿Que la Bienal de Venecia pierda paulatinamente brillo a cambio de ganar en valor y autenticidad?¿Que el León represente la arquitectura como proceso atemporal? ¿Que no sea concluyente?¿Que el León sea Unfinished?

‘No es que tengamos ninguna prevención a priori contra todo lo que reluce, pero siempre hemos preferido los reflejos profundos, algo velados, al brillo superficial y gélido; es decir, tanto en las piedras naturales como en las materias artificiales, ese brillo ligeramente alterado que evoca irresistiblemente los efectos del tiempo. “Efectos del tiempo”, eso suena bien, pero en realidad es el brillo producido por la suciedad de las manos. […] el contacto de las manos durante un largo uso, su frote, aplicado siempre en los mismos lugares, produce con el tiempo una impregnación grasienta; en otras palabras, ese lustre es la suciedad de las manos. Esto explica que al aforismo que reza: “el refinamiento es frío” se le haya podido añadir: “…y algo sucio”’3

Marcos Cortes Lerín has sido colaborador en el diseño y montaje del proyecto expositivo Unfinished
  1. CALVINO, Italo. Las ciudades invisibles. Madrid: Siruela, 2009:  171
  2. KOOLHAAS, Rem. El Croquis nº 53. 1994.
  3. TANIZAKI, Junichiro. El elogio de la sombra. Madrid: Siruela, 2014:  30-31
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