Grupo de investigación de Crítica Arquitectónica ARKRIT / dpa / etsam / upm

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Sobre ARKRIT

El Grupo de Investigación ARKRIT se dedica al desarrollo de la crítica arquitectónica entendida como fundamento metodológico del proyecto. El ejercicio crítico constituye el principal gestor de la acción proyectual hasta el punto de que puede llegar a identificarse crítica con proyecto.
Si se considera que el objeto de la crítica no es el juicio de valor sino el estudio de las condiciones propias de cada obra, en relación a otras obras de arquitectura, en relación a otros campos del conocimiento y en relación a otras posibles teorías alternativas, podemos obtener de ella una imagen final flexible y abierta que permita tanto su comprensión veraz como la apertura a nuevos caminos en el curso de la arquitectura.
El Grupo de Investigación ARKRIT se constituyó en 2008 bajo la dirección del catedrático de Proyectos Arquitectónicos D. Antonio Miranda Regojo-Borges y, además de proyectos de investigación, entre las actividades del grupo se encuentra la dirección de tesis doctorales, así como una participación activa en el máster de Proyectos Arquitectónicos Avanzados (MPAA) desde el Laboratorio y el Taller de Crítica y coordinando numerosos Trabajos Fin de Máster.

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ARKRIT - GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE CRÍTICA ARQUITECTÓNICA

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Portada

5 noviembre, 2015

Memoria y libertad formal en un parque de Louis Kahn

Kosme de Barañano

El parque llamado de las Cuatro Libertades, proyectado en 1973 por el arquitecto Louis Kahn (1901-1974) como Memorial para el Presidente Franklin D. Roosevelt (1882-1945), no se empezó a construir hasta marzo del 2010 y fue inaugurado en octubre del 2012. Pinchando aquí, se puede hacer una visita virtual.

El parque se halla en una isla en la mitad del East River, en concreto en la parte sur de la misma, debajo del Queensboro Bridge, más o menos frente al edificio de las Naciones Unidas, y desde donde se ve el skyline de Nueva York teñido de rojo en los atardeceres de otoño. Por una parte es monumento (Memorial for FDRoosevelt) y por otra parque reconocido en sus siglas: fdr4freedoms.

A veces se logran obras póstumas de gran valor, gracias a la voluntad de respeto a un proyecto arquitectónico y a la memoria que intenta “monumentalizar”, a la filología arquitectónica y a la documentación  – “clara y distinta” que diría Descartes- para llevar a cabo la obra fielmente al diseño concebido.

La idea surgió del empeño conjunto de un demócrata y de un republicano; por una parte el alcalde de Nueva York John Lindsay y de otra Nelson Rockefeller que propusieron nombrar “Roosevelt Island” a la entonces llamada Welfare Island. El periódico New York Times apoyó la idea convirtiéndola en un memorial al presidente que había logrado cuatro elecciones y que había metido a los USA en la Segunda Guerra Mundial para defender la democracia europea. Anunciado el proyecto en 1973 se paró por la muerte del arquitecto en los aseos de Penn Station. Tardaron casi tres días en identificarlo y se han tardado 38 años en construir el parque. Como casi siempre en USA la iniciativa privada, especialmente por un antiguo embajador, Bill van den Hevel, ha solucionado lo que la política no pudo.

La inauguración de este  parque en la ciudad de Nueva York, tantos años después de haber sido proyectado, subraya  al menos cinco importantes cuestiones:

  1. que la ciudad de NY todavía es capaz de ofrecer espacios públicos nuevos.
  2. que la iniciativa privada de USA es capaz de crear espacios públicos y no solo negocios.
  3. que el discurso, y su altura moral, cívica y crítica, de Rossevelt es impensable por nuestros pagos,
  4. que, como he señalado, el Memorial fue promovido tanto por un demócrata como por un republicano; y
  5. que es posible el respeto filológico y la buena práctica más allá de la muerte del arquitecto.

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Parque en el vértice de una isla del East River. Al fondo, el Queensboro Bridge.

El discurso de Roosevelt.

El 6 de enero de 1941 el Presidente Franklin D. Roosevelt se dirigió al Congreso y al país con el discurso conocido como Discurso de las Cuatro Libertades (Four Freedoms Speech). Roosevelt propuso como metas cuatro libertades fundamentales que todas las personas “en cualquier lugar del mundo” deberían disfrutar, a saber: Freedom of speech and expression (Libertad de expresión), Freedom of worship (Libertad de creencias), Freedom from want (Libertad de vivir sin penuria) y Freedom from fear (Libertad de vivir sin miedo).

El contexto en el que tiene lugar este discurso es el contexto de la Segunda Guerra Mundial, donde se ha producido ya la invasión de la Alemania nazi en el este de Europa y donde países demócratas como el Reino Unido y Francia están sufriendo la acometida imperialista del canciller Adolf  Hitler.

En una de sus primeras charlas después de la reelección, el 29 de diciembre de 1940 Roosevelt, volvió a defender el Lend-Lease, el apoyo económico al Reino Unido con Churchill a la cabeza del Gobierno. Es una de las llamadas fire chat, charlas desde la chimenea, o al amor de la lumbre, que el presidente americano dirigió por radio a sus conciudadanos. Roosevelt  pensaba así: «Si Gran Bretaña cae, las potencias del Eje controlarán los continentes de Europa, Asia, África, Australasia y los mares (…) No podemos salvar nuestra propia piel cerrando los ojos al destino de otras naciones». Concluyó este mensaje con una frase que tendría una enorme repercusión: «Debemos ser el gran arsenal de la democracia». Este discurso se llama por ello el Arsenal of Democracy. Mucha gente estaba en contra de entrar en la guerra contra Alemania, entre ellos personas con mucha influencia social como el héroe de la aviación Charles Linbergh. Una semana después Rooselvelt volvió a dirigirse a los americanos con el  Four Freedoms speech, o Discurso de las 4 Libertades, un clásico de la teoría política. Roosevelt se adelantó casi  un año al desastre  del bombardeo japonés de Pearl Harbour, con el que USA se vió obligada finalmente a entrar en la guerra. Con este motivo Roosevelt se dirigió al Congreso, siendo retransmitido poco después por la radio. Este discurso es el llamado Infamy Speech to Congress, en el que las palabras textuales de Roosevelt son: “Yesterday, December 7, 1941 — a date which will live in infamy — the United States of America was suddenly and deliberately attacked by naval and air forces of the Empire of Japan.”

La defensa de las libertades estaba en el discurso político de Roosevelt desde el comienzo del afán expansionista de los nazis. Ya en la feria internacional de Nueva York (The New York World’s Fair) se  había celebrado un Four Freedoms (resumido en  religion, speech, press and assembly). La Feria había encargado al escultor Leo Friedlander (1888-1966) un monumento que lo simbolizara. Para el famoso alcalde Fiorello La Guardia  este monumento fue  el “heart of the fair”.

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Monumento a Four Freedoms. Esculturas de Leo Friedlander. Nueva York, 1939.

Este discurso de las Four Freedom (en realidad, es el discurso 1941 del Estado de la Unión ante el Congreso) fue en gran parte un discurso por la seguridad nacional de los Estados Unidos y por la amenaza que otras democracias  estaban sufriendo por la guerra  a gran escala emprendida por el ejército alemán. El Atlantic Charter y el Four Freedoms speech (los dos, repito, de antes de entrar en la Segunda Guerra Mundial) han sido discursos para construir un mundo mejor, un mundo donde cada uno pueda ser libre para rezar al dios que quiera.

En el discurso Rooselvet hizo una ruptura con la tradición de no intervencionismo de los Estados Unidos siempre celebrada por ambos partidos. Roosevelt vio la necesidad de que Estados Unidos ayudara a los aliados que ya participaban en la guerra. En ese contexto, hizo un resumen de los valores de la democracia tras el consenso bipartidista sobre la participación internacional que existía en ese momento. Una famosa cita del discurso prologa esos valores: “A medida que los hombres no viven sólo de pan, no luchan por armamentos solo”. (As men do not live by bread alone, they do not fight by armaments alone). Roosevelt propuso cuatro libertades fundamentales que la gente “de todas partes del mundo” debería disfrutar de:

Freedom of speech (libertad de expresión)

Freedom of worship (libertad de creencias)

Freedom from want (libertad de vivir sin penuria)

Freedom from fear (libertad de vivir sin miedo)

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De izquierda a derecha y de arriba abajo: Freedom of Speech and Expression, Freedom of Worship, Freedom from want y Freedom from fear.

Tras su discurso Roosevelt encargó un monumento nuevo al escultor Walter Russell (1871-1963). Fue inaugurado ante 60,000 personas en el Madison Square Garden de New York City en 1943, y dedicado al soldado Colin P. Kelly, uno de los primeros héroes  americanos tras la entrada en esta Segunda Guerra Mundial.

El pintor Norman Rockwell (1894-1978)  hizo también su versión gráfica del discurso de Roosevelt, cuatro cuadros terminados en 1943 que el diario The Saturday Evening Post presentó en cuatro números sucesivos (en febrero y marzo de 1943) siendo muy valorados por el gran público. El Departamento del Tesoro llevó los cuatro cuadros de itinerancia por todo el país consiguiendo 130 millones de dólares en bonos para apoyar la guerra. En Evansville (Indiana), en la orilla del río, hay también un interesante  monumento  dedicado a las Four Freedoms, cuatro enormes columnas jónicas de piedra serena de 8 metros de altura, realizado por  el arquitecto Rupert Condict (1925-1982) en 1976. El monumento conmemoró el segundo centenario de los USA, y las columnas proceden de la terminal del ferrocarril del arquitecto Daniel Burnham (1846-1912) (el del Flat Iron en Nueva York) que había sido demolida en 1966. Están colocadas en medio de un círculo 50 pedestales de piedra caliza que simbolizan los Estados de la Unión. Los 13 escalones que conducen al monumento representan las 13 colonias originales. El monumento ha sido durante mucho tiempo uno de los monumentos más reconocibles de la ciudad, es un gran témenos de arquitectura civil, sobrio y solemne.

El proyecto de Kahn

Para rememorar este discurso de las Four Freedoms y a Roosevelt, el arquitecto Louis Kahn diseñó un parque simple, un memorial sencillo pero bien colocado, anclado como una gran proa-templo en la isla frente a las Naciones Unidas, donde el breve texto del presidente adquiere un sentido mágico, un sentido de fe y de permanencia en el ser humano, un Escorial mínimal de granito junto al verde de la yerba y de los arboles, atracado o fondeado en una playa de piedra.

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Vista del parque proyectado por Kahn. Al fondo la sede de las Naciones Unidas.

Kahn fue un arquitecto tardío, que no empezó sus grandes obras hasta que tuvo cincuenta años como recordaba Vincent Scully en su obra de 1962. Es un arquitecto de pocas obras pero todas impecables: de su primer museo la Yale University Art Gallery, en New Haven, Connecticut (de 1951–53) al Kimbell Art Museum, en Fort Worth, Texas (de 1966–72) o a su último proyecto, el Center for British Art, también en Yale University. Entre ellos ese edificio de los laboratorios Salk en La Jolla (California), el Instituto de Empresa de Ahmedabad (India) o la Ciudad administrativa de Dhaka (Bangladesh). Sin embargo a pesar de su escasa obra recibió en vida la medalla de oro de los arquitectos americanos (AIA 1971) y la de los británicos (RIBA en 1972). Entre sus discípulos, además de sus compañeras vitales, están los arquitectos Robert Venturi (1925) y Moshe Safdie (1938).

Kahn tuvo admiración por las ruinas egipcias y griegas, por su monolitismo, por la monumentalidad y demostración de dominio de los materiales. Su estancia en la Academia Americana de Roma en 1950 le permitió pensar el templo griego y las ruinas de Roma desde otra perspectiva. Esos edificios, como los de Kahn, no esconden su peso, sus materiales o su forma de construirse. Para los interesados en Kahn la mejor exposición realizada hasta el momento fue la  del Instituto Holandés de Arquitectura en Rotterdam con el apoyo del Museo Vitra. Se tituló Louis Kahn-The Power of Architecture. Retrospective (se cerró el 6 de enero del 2013)  y mejoró enormemente la exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles en 1991. Estuvo organizada en seis temas, dibujos originales, maquetas y textos, así como las piezas que influenciaron la visión de Kahn, un arquitecto en cuyos edificios, como en este parque, se manifestaron sus ideas sociales y civiles.

Kahn reinterpretó el estilo internacional de forma poco convencional, inspirándose a menudo en la gran arquitectura antigua, por el dominio de la orientación física, por el dominio de manejar la luz del día y sus sombras. El escultor Isamu Noguchi (1904-1988) se refirió a él como “un filósofo entre arquitectos“.

El Monumento como formalización.

En este Memorial los cortes de la piedra, la sencillez de planteamiento y la magia de la arquitectura presentan el poder de la gran construcción de todos los tiempos. Un lugar de celebrar y de contemplar, en los dos sentidos de ver la ciudad y el conjunto humano que en ella reside y de reflexionar sobre ello.

Tras la zona verde y ya en la punta de la isla aparece el espacio que el arquitecto llamó  The Room, de tres lados con el cielo abierto, construido con grandes bloques de granito de la cantera del monte Airy en North Carolina de 36 toneladas cada pieza. Los bloques son de 365 cms de largo por 182 cms de lado; están separados todos ellos por  una simple pulgada, y están  lijados por dentro y no por fuera. Ello hace que la luz, o el azul del cielo, penetre entre los bloques, haciéndolos ligeros, o casi levitar, y que esas luces se conviertan en líneas de sombra que se cruzan en el suelo. Es una formalización  perfecta de medidas, de piedra, de escala y de ritmos.

A la tarde, con el sunset, la luz se mete entre los bloques ahora con otra tonalidad, como rayos naranja o violeta del crepúsculo. Kahn trabajó siempre con materiales sencillos (ladrillo, granito, hormigón) buscando el control del espacio y de la luz como si el movimiento de esta fuera una fuerza constructiva básica. En una especie de nicho libre se ha colocado la cabeza de Roosevelt realizada en 1933 por el escultor Jo Davidson (1883-1952), suegro de uno de los puntales de la escultura del siglo XX, Alexander Calder (1898-1976). Tras la cabeza el magnífico texto del Discurso de las Cuatro Libertades tallado en el granito.

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Vista del bloque de granito con el discurso de las cuatro libertades tallado & separación mínima entre bloques.

Todo el trabajo de reconstrucción filológica del proyecto ha sido dirigido por la arquitecta y ahora Executive Director del parque, Gina Pollara, con un acierto enorme. Incluso ha recogido como logotipo del proyecto la bandera que la ONU hizo tras el discurso, que parece un signo del minimalista Donald Judd.

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