Grupo de investigación de Crítica Arquitectónica ARKRIT / dpa / etsam / upm

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Sobre ARKRIT

El Grupo de Investigación ARKRIT se dedica al desarrollo de la crítica arquitectónica entendida como fundamento metodológico del proyecto. El ejercicio crítico constituye el principal gestor de la acción proyectual hasta el punto de que puede llegar a identificarse crítica con proyecto.
Si se considera que el objeto de la crítica no es el juicio de valor sino el estudio de las condiciones propias de cada obra, en relación a otras obras de arquitectura, en relación a otros campos del conocimiento y en relación a otras posibles teorías alternativas, podemos obtener de ella una imagen final flexible y abierta que permita tanto su comprensión veraz como la apertura a nuevos caminos en el curso de la arquitectura.
El Grupo de Investigación ARKRIT se constituyó en 2008 bajo la dirección del catedrático de Proyectos Arquitectónicos D. Antonio Miranda Regojo-Borges y, además de proyectos de investigación, entre las actividades del grupo se encuentra la dirección de tesis doctorales, así como una participación activa en el máster de Proyectos Arquitectónicos Avanzados (MPAA) desde el Laboratorio y el Taller de Crítica y coordinando numerosos Trabajos Fin de Máster.

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ARKRIT - GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE CRÍTICA ARQUITECTÓNICA

Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid
Departamento de Proyectos Arquitectónicos
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Madrid - España

E-mail: arkrit@arkrit.es

 

 

PORTADA1

8 marzo, 2018

REFLEXIONES sobre los CAMBIOS en la CIUDAD de NY. 1/4

Kosme de Barañano

Nuestro colaborador Kosme de Barañano nos envía una crónica sobre la reconstrucción física y, quizá, también social y económica que vive el Nueva York de hoy, 2018, tras el hundimiento provocado por los atentados de las Torres Gemelas y la crisis económica de 2008.

Su trabajo, extenso y profuso, abarca desde sorprendentes referencias europeas hasta los sistemas de gestión neoyorquinos, la exuberancia formal arquitectónica contemporánea y la audacia en las propuestas de construcción de espacio público.

Para ajustar su contenido a los límites de nuestro formato lo haremos público al modo en que lo eran las novelas-río del siglo XIX, por capítulos.

En este primero describe la nueva urbanización de los llamados Hudson Yards.

Los “Hudson Yards” en el Far West Side de Nueva York son el desarrollo inmobiliario privado más grande en la historia de los Estados Unidos y el desarrollo más grande en esta ciudad desde el Rockefeller Center, impulsado en 1920 por el magnate del petróleo John Rockefeller en terrenos que pertenecían a la Universidad de Columbia, ya que él vivía allí al lado y conocía bien la zona. El Rockefeller Center es un complejo de 19 edificios comerciales, que cubre casi 9 hectáreas entre las calles 48 y 51. La urbanización no arrancó por la crisis financiera de 1929, pero fue retomada en 1933 y terminada en 1940. Los arquitectos principales fueron Raymond Hood y Wallace Harrison, autor asimismo del edificio de la Metropolitan Opera en el Lincoln Center y coleccionista de Calder y de Leger.

¿Qué son los Hudson Yards y qué significa esta reurbanización en la orilla oeste de Manhattan?

La magnitud de este proyecto urbano me lleva:

  1. A un par de reflexiones sobre su estrategia, nacida a la sombra del éxito del High Line.
  2. Al análisis de este parque elevado reutilizando una infraestructura obsoleta, así como
  3. A la consideración de dos construcciones The Shed y Vessel, alrededor de esta nueva atalaya, y
  4. Al cambio del skyline de la ciudad con la nueva generación de rascacielos (los supertall, es decir, aquellos que pasan los 300 metros), algunos proyectados por arquitectos que juegan, a veces, a la escultura.

 

1.- HUDSON YARDS

El proyecto de reurbanizar este espacio de los Hudson Yards proviene de los años 50 pero no encuentra su destino hasta el cambio de siglo, y especialmente por el éxito de un proyecto singular y paradójico: el High Line, el parque construido en las vías de un tren de carga, que corría elevado, desde el Meatpackdistrict (una zona con cerca de 250 mataderos), en concreto desde Gansevoort Street, hasta la zona de los Rail Yards. Este abandonado ferrocarril elevado, construido bajo los auspicios de Robert Moses, se reconvirtió en el 2009 en una vía verde, en un tremendamente exitoso parque (como la Promenade Plantée de París, realizada en 1993 por paisajista Jacque Vergely y el arquitecto Philippe Mathieux).

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Fig 1. Promenade Plantée. Jacque Vergely + Philippe Mathieux, 1993.

Poco antes, el Whitney Museum of American Art había anunciado que se trasladaría de Madison Avenue, en la zona Este (Upper East Side) a un nuevo edificio diseñado por Renzo Piano en 99 Gansevoort Street, justo al oeste de Washington Street y junto a la entrada más meridional de la High Line. La nueva sede del museo se inauguró el 1 de mayo de 2015. La High Line forma parte de esa acción catalítica, tras la crisis económica del 2008, convirtiéndose en un generador de promoción inmobiliaria, en esa parte de la ciudad.

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Fig 2. Museo Whitney. Renzo Piano, 2015.

Los Hudson Yards son el resultado de la recalificación urbanística de las cocheras y talleres de la MTA (Metropolitan Transportation Authority), de una línea de ferrocarril elevado que terminaba aquí, la High Line Park, y de la zona del muelle correspondiente a la PA (Port Authority). Los Hudson Yards están situados entre Penn Station (en la 8ª avenida), el barrio llamado Hell’s Kitchen (a partir de la calle 34) y la orilla del río Hudson. Al igual que la mayoría de los proyectos importantes en Nueva York que involucran tierras públicas, la estrategia de desarrollo ha pasado por minimizar el uso de fondos públicos, a través de la inversión privada. Las dos sombrías agencias MTA y PA (originalmente establecidas para equilibrar los intereses en competencia) han aprovechado este solar del Far West Side para compensar el enorme costo de la extensión de nuevas vías de metro en la ciudad. La estrategia proviene de la convergencia de una conciencia de recursos limitados y de la necesidad de espacio público en una ciudad caracterizada por la privatización, por la liberalización del suelo al cielo. Una ciudad que entiende que el beneficio económico del promotor privado y el interés público no son necesariamente opuestos, y que el uso del mercado para promover el bien público es la forma en que se hace todo lo que vale la pena.

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Fig 3. Imagen aérea del solar de los Hudson Yards.

La crisis económica de 2008 ha provocado numerosas demoras, pero en 2010, después de otras ofertas y concursos, la MTA arrendó por 99 años los derechos de estos terrenos llamados Hudson Yards a las empresas Related Companies y Oxford Properties Group, dedicadas a megaproyectos en todo el mundo, de Abu Dabhi o Dubai a Shanghai.

El Máster Plan fue encargado al estudio Kohn Pedersen Fox Associates. Se trata de utilizar 28 acres, es decir, de 11,3 hectáreas, que darán lugar a 1.1 millones de metros cuadrados de espacio de oficinas, residencial y comercial así como a 5,6 hectáreas de espacio abierto. El desarrollo urbano incluirá aproximadamente 4.000 residencias, una escuela, hoteles, más de 100 tiendas, incluyendo el primer Neiman Marcus en Nueva York, y una colección de restaurantes “comisariada” por el chef Thomas Keller.

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Fig 3. Master Plan de los Hudson Yards. Kohn Pedersen Fox.

Hudson Yards será el barrio de la región metropolitana con mejores conexiones de transporte, el servicio de tren de cercanías, el sistema de metro, la West Side Highway, el Lincoln Tunnel y los transbordadores a lo largo del río Hudson. La extensión de la línea 7 del metro, entre las avenidas 10 y 11 y la calle 34, abierta en 2015, llega a la puerta principal de Hudson Yards. En el nexo de Chelsea y Midtown West, este barrio está al lado del mundo de las galerías de arte, de los bares populares y locales de vida nocturna, y de los centros de diseño y moda internacional.

La apertura de la primera torre de viviendas, de 52 pisos, el 10 Hudson Yards, que abrió sus puertas en mayo de 2016, dominó los titulares de la prensa. Este edificio del estudio Kohn Pedersen Fox asciende a 270 metros altura, con medio millón de metros cuadrados de espacio comercial. Es la primera de las 16 torres, que no se completarán hasta el 2024. Otro rascacielos del mismo estudio es 30 Hudson Yards, con ochocientos mil metros cuadrados. Con 395 metros altura de altura, se completará en 2019 como el segundo edificio de oficinas más alto de Nueva York. La tercera torre comercial, el 50 Hudson Yards, proyectada por la oficina de Norman Foster con 300 metros de altura y 300.000 metros cuadrados. Y la cuarta torre comercial, 55 Hudson Yards diseñada por Kevin Roche, de 237 metros altura y cuatrocientos mil metros cuadrados, incluirá un hotel y puede estar terminada, antes de tiempo, a fines del 2018.

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Fig 4. De izquierda a derecha: Norman Foster, Kohn Pedersen Fox (2+4) y Kevin Roche.

No todo el mundo ha celebrado esta reurbanización. El crítico del New York Times, Nicolai Ouroussoff, conciencia social de una profesión a la que le gusta halagarse haciéndose creer que tiene conciencia, ha sido combativo, pero con viejas retóricas. Este último desarrollo está vivificando la zona como lo hicieron en su día el Lincoln Center y el Metropolitan en la zona este, más arriba. Nueva York nunca está quieta. Sin estar terminado, Hudson Yards está cambiando drásticamente el peso visual del skyline de Nueva York, eliminando lo que fue el punto focal del horizonte de Manhattan, el Empire State Building. Pero no sólo el skyline sino también los lugares de referencia. En Hudson Yards se están llevando a cabo dos obras singulares en este momento:

– Un distintivo entre arquitectónico y escultórico, para llamar la atención ciudadana, el Vessel de Thomas Heatherwick, diseñador que desafía la categorización fácil, y

– El Shed de Diliier, un nuevo centro para la comunicación artística.

También recientemente se ha terminado, bajo un proyecto excepcional de Signe Nielsen, el jardín del muelle, el Pier 55, patrocinado por el billonario Diller y su mujer, la diseñadora Diane de Fusrtenberg. Además el próximo mayo la escultora británica Phyllida Barlow colocará una enorme pieza debajo de la High Line.

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Fig 5. Pier 55. Signe Nielsen.

En el próximo capítulo, volveré sobre la High Line.

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