Grupo de investigación de Crítica Arquitectónica ARKRIT / dpa / etsam / upm

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Sobre ARKRIT

El Grupo de Investigación ARKRIT se dedica al desarrollo de la crítica arquitectónica entendida como fundamento metodológico del proyecto. El ejercicio crítico constituye el principal gestor de la acción proyectual hasta el punto de que puede llegar a identificarse crítica con proyecto.
Si se considera que el objeto de la crítica no es el juicio de valor sino el estudio de las condiciones propias de cada obra, en relación a otras obras de arquitectura, en relación a otros campos del conocimiento y en relación a otras posibles teorías alternativas, podemos obtener de ella una imagen final flexible y abierta que permita tanto su comprensión veraz como la apertura a nuevos caminos en el curso de la arquitectura.
El Grupo de Investigación ARKRIT se constituyó en 2008 bajo la dirección del catedrático de Proyectos Arquitectónicos D. Antonio Miranda Regojo-Borges y, además de proyectos de investigación, entre las actividades del grupo se encuentra la dirección de tesis doctorales, así como una participación activa en el máster de Proyectos Arquitectónicos Avanzados (MPAA) desde el Laboratorio y el Taller de Crítica y coordinando numerosos Trabajos Fin de Máster.

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ARKRIT - GRUPO DE INVESTIGACIÓN DE CRÍTICA ARQUITECTÓNICA

Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid
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Madrid - España

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huesos Galileo

11 diciembre, 2014

LA INFLUENCIA DEL TAMAÑO

Ludwig Hilberseimer/Fernando Casqueiro

En su prólogo al célebre libro Huellas de Edificios 1 elaborado por Eduardo Sacriste en 1962, Ludwig Hilberseimer lo señala como un bálsamo contra uno de los más frecuentes y desastrosos defectos de la arquitectura del siglo XX y del presente: la inconsciencia sobre el tamaño.

Otros grandes arquitectos y profesores, (algunos de la propia ETSAM; Ricardo Aroca como uno de los más insignes) han tratado el asunto de la influencia del tamaño en la forma de la arquitectura.

Lo que hace Eduardo Sacriste, y que Hilberseimer glosa con lucidez en su prólogo al libro, es dibujar, por primera vez a la misma escala, las plantas de los edificios que son el fundamento de nuestra Historia de la Arquitectura.

Más allá de la consistencia de la colección de Sacriste o de la propia calidad gráfica de los dibujos o incluso de sus problemas de edición (por falta de tamaño del libro o de una inadecuada elección de la escala gráfica, las plantas de algunos edificios deben dibujarse divididas por su eje de simetría y en dos hojas distintas) por su importancia histórica y como disculpa para  introducir un atlas de plantas de colegios dibujados todos a la misma escala realizado en el Grupo Arkrit que la próxima semana verá la luz, se transcribe aquí aquel texto fundador:

“Visualmente, los mapas de nuestros atlas son irritantes  y conducen al error. Están dibujados en diferentes escalas y como cada mapa ocupa una página, el Estado de Massachusetts, por ejemplo, parece tan grande como el de Texas y Europa, del tamaño de Asia.

 Del mismo modo conducen al error los libros de historia de la arquitectura. Planos de pequeños edificios son representados generalmente en escala mayor que los de edificios grandes. La dimensión de los planos, con todo lo necesario que ella sea, constituye una ayuda limitada para que el lector visualice el tamaño de un edificio.

El gran acierto del profesor  Sacriste consiste en haber encontrado y empleado en este libro un método ideal de representación, es decir, un sistema en el que todas las plantas están dibujadas en la misma escala, de tal modo que el  tamaño relativo de los edificios se hace inmediatamente aparente a la vista.

 Conocí al profesor Sacriste y su trabajo hace aproximadamente un año, cuando mostró sus instructivos dibujos en el departamento de Arquitectura del I. I. T., en Chicago. Fue una relación ver su selección de plantas de edificios de interés histórico, todas dibujadas en una misma escala. Muchos de nosotros captamos por primera vez en forma precisa las dimensiones relativas de esos edificios.

 Es posible que la inspiración para el título del libro del profesor Sacriste, Huellas de Edificios, tenga su origen en el hecho de haber visto los restos que quedan de lo que fue la iglesia de Old Sarum en Inglaterra. Esta iglesia hace tiempo que desapareció, pero perduran restos de sus muros, algunos centímetros elevados por encima del cuidado césped que cubre el terreno; esos restos constituyen una verdadera “huella” de este edificio que una vez fue importante.

 Obviamente, el plano de un edificio sólo es una proyección de su naturaleza tridimensional, pero un conocimiento del plano, sumado a una información histórica, puede ayudarnos a reconstruir visualmente la estructura o puede darnos, por lo menos una idea de su apariencia original.

 No es sin duda intención del profesor Sacriste insinuar que el tamaño es una medida del valor del edificio. Por lo contrario, es consciente de que la excelencia arquitectónica está determinada por otros factores que no son el tamaño. En tiempos como los actuales, en que pareciera que el ser grande se estima como virtud, habría quizá que recalcar que los valores arquitectónicos pueden ser creados únicamente a través de los medios arquitectónicos: relaciones espaciales, proporciones, armonía de formas y de masas. Si sólo el tamaño fuera virtud, tendríamos que considerar a los gigantescos palacios del Cercano Oriente superiores a los modestos templos griegos, y a San Pedro, de mayor significación que el Partenón.

 El problema del tamaño y los medios que pueden ser empleados para alcanzar un sentido de escala es un problema de interés. Hay recursos que permiten dar una impresión de tamaño sin agregar una pulgada a las dimensiones del edificio. ¿Qué es, por ejemplo, lo que crea la ilusión óptica que hace parecer la nave de la Catedral de Notre Dame de París más ancha que la de San Pedro, cuando en realidad es mucho más angosta? La razón de ese fenómeno se debe a que la arquitectura de Notre Dame está basada en un sistema de proporciones absolutas, mientras que la de San Pedro se sustenta en un sistema de proporciones relativas.

En este último sistema, que fue usas en la antigüedad y en el Renacimiento italiano, la relación de las partes con el todo permanece constante, sin considerar las dimensiones de los elementos. En el caso de una columna griega, por ejemplo, la relación entre el fuste, el capitel y la base es constante, cualquier sea su altura. El sistema tiende a disminuir la altura de la columna.

En el sistema de proporción absoluta, la relación entre las partes y el todo varía de acuerdo con el tamaño del elemento. La base y el capitel de la columna medieval, por ejemplo, permanecen constantes, ya se trate de un fuste largo o de uno corto. Esto aumenta, aparentemente, la altura de la columna.

La ubicación de un edificio puede también aumentar su tamaño aparente. El Partenón, que está basado, como San Pedro, en una proporción relativa, gana enormemente en poder y grandeza debido a su ubicación en el Acrópolis, muy por encima de la ciudad de Atenas.

Dado que el profesor Sacriste considera únicamente las “huellas” de edificios, no considera en su libro aspectos de detalle tales como la proporción absoluta y la relativa. Su tratamiento de las plantas, mostrándolas en una misma escala, constituye una iniciación precursora de la mayor importancia. Ha introducido así un método superior en el estudio comparativo de los edificios, una nueva ayuda vital para apreciar sus dimensiones relativas y de esa manera nos permita adquirir una  completa comprensión de la arquitectura.”

 L. Hilberseimer.

Chicago, abril 1960.

  1. SACRISTE, Eduardo. Huellas de Edificios. Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1962.
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